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La tercera temporada de «American Gods» en Amazon Prime Video

Odín vuelve con la magnífica interpretación de Ian McShane

 

Odín, el padre de todos, vuelve a nuestras pantallas con la magnífica interpretación de Ian McShane en lo que ya es la tercera temporada de la serie “American Gods” en Amazon Prime Video. Basada en la novela homónima de Neil Gaiman, la historia sigue los pasos de Sombra Moon, un ex convicto al que no le queda nada donde agarrarse en este mundo y que se pone a trabajar bajo las órdenes del misterioso Sr. Miércoles como guardaespaldas y chico para todo.

Esta tercera temporada viene cargada de sorpresas desde el primer capítulo, y la más llamativa de todas es el cambio de peinado del coprotagonista Sombra Moon, interpretado por Ricky Whittle. Parece ser que la serie se deshace de algunos secundarios nada más empezar esta tercera ronda, aunque no descarto que puedan reaparecer más adelante. Nunca se sabe cuando tratas con dioses. Por otro lado, y viendo el tráiler promocional, descubrimos la incorporación de nuevas deidades que irán haciendo acto de presencia a lo largo de lo que parece la última temporada de la serie, una de ellas interpretada por Danny Trejo (“Machete”). Otra cosa que nos llama la atención es la cantidad de episodios, mientras que las temporadas 1 y 2 tenían 8 episodios cada una, esta tercera temporada tendrá 10 capítulos, una despedida por todo lo grande siempre y cuando no abusen de los capítulos de relleno tal y como hicieron en las otras dos temporadas.

American Gods” es una road movie en la que los dos protagonistas, el Sr. Miércoles y Sombra Moon viajan por todo el país siguiendo un complejo plan para conseguir un ambicioso objetivo: permanecer en la memoria. Los nuevos dioses se están haciendo con la fe y la idolatría de los seres humanos. El sexo, las drogas, la tecnología, los media, el dinero, la ciencia, los coches, el juego, etc, han ganado mucho terreno dentro del corazón de las personas, dejándolo sin espacio para los antiguos dioses como Odin, Thor, Ibis, Czernobog, Bilquis, Anansi y otros seres mitológicos como el Leprechaun, que se ven condenados a muerte ante el abismo del olvido. Es posible que esta tercera temporada deje atrás los viajes por carretera y se centre en el día a día de Sombra en el pueblo de Lakeside, lugar al que ha llegado contra su voluntad.

 

 

Intentaré resumir en unos pocos párrafos lo que han dado de sí las dos anteriores temporadas, así que los que aún no las hayáis visto saltaros los siguientes puntos porqué aquí empieza el destripe. A medida que los hombres llegaban al nuevo continente, traían con ellos sus creencias y sus dioses. Desde los primeros habitantes que llegaron provenientes de Asia Oriental, cruzando el mar a pie durante la última era glacial, hasta los mejicanos que dejaron sus vidas cruzando el rio, pasando por los vikingos que navegaron hasta la tierra prometida, los esclavos que llegaban en condiciones infrahumanas como mercancía o los deportados por la justicia inglesa. Gente de todos lugares, colores y creencias dejaron su huella religiosa en esa tierra de oportunidades. Creencias que se mezclaron con las que ya existían allí.

Sombra Moon sale de la cárcel 3 días antes de terminar condena debido a la muerte de su mujer en un accidente de coche. De camino hacia el entierro conoce al Sr. Miércoles, quien lo contrata verbalmente como guardaespaldas bajo el testimonio de Sweeney, un gigante irlandés. Durante este encuentro, Sweeney le da a Sombra su moneda de la suerte, la moneda del sol. Sombra llega al entierro y en la misma iglesia se entera que Laura, su esposa, había estado liada con su mejor amigo mientras él estaba en la cárcel. Sombra se despide de Laura delante de su tumba y arroja la moneda del sol sobre la tierra. La moneda hace que Laura vuelva de entre los muertos, pero la descomposición de su cuerpo ya empieza a notarse. Laura persigue a Sombra, pero éste último ya no quiere saber nada de ella.

Los nuevos dioses, liderados por el Sr. Mundo, el dios de la globalización, también persiguen a Sombra para sonsacarle los planes de Miércoles, que no son otros que reunir a todos los dioses posibles para empezar una guerra que destruya a las nuevas creencias. Miércoles contacta con Czernobog, dios de la oscuridad; Vulcano, dios de la guerra y la fragua que vive una segunda juventud en una pequeña comunidad supremacista y que forja una espada de guerra para Miércoles; las hermanas Zorya, diosas eslavas; Anansi, el dios del conocimiento y las historias; Ibis, dios de la muerte; Djinn, un genio destructor de dioses; Bilquis, la diosa del amor, también conocida como la Reina de Sheba y, para finalizar, Ostara, diosa celta de la fertilidad, la cosecha y la primavera, también conocida como Pascua. Es en casa de Ostara que Sombra descubre el plan de Miércoles y su verdadera identidad. Los nuevos dioses atacan la fiesta pero la intervención de Odín frustra sus planes. Esta refriega sirve para reafirmar que los dioses se han declarado la guerra de forma oficial.

 

 

Odín reúne a los antiguos dioses en la Casa de la Roca para trazar un plan y el Sr. Mundo aprovecha la reunión para matar a Zorya Vechernyaya, la estrella del ocaso. El grupo se divide y mientras Odín y Laura matan a Argus, el que lo ve todo, el Djinn y Salim recuperan a Gungnir, la lanza de Odín. A todo esto, Sombra es capturado y torturado por el Sr. Ciudad, un secuaz de Sr. Mundo que intenta sonsacarle, nuevamente, los planes de guerra de Odín. Miércoles se encuentra con Sr. Mundo en Saint Louis, donde ambos luchan para obtener los favores del Sr.Dinero a la vez que Laura y Sweeney llegan a Nueva Orleans atraídos por la magia negra que puede devolver la vida a Laura. Miércoles convence a Albis y a Valin, enanos artesanos, uno herrero y el otro grabador de runas, para que reparen Gaugnir. Finalmente, en una discusión, Sombra mata a Sweeney. Por su parte, los nuevos dioses, con la ayuda de New Media, crean una trama de falsas noticias que acusan a Sombra y a Miércoles de ser los responsables de una masacre policial, los demás dioses también salen mal parados y deben huir. Para rematar la situación Chico Tecnológico lanza un virus que ataca todas las entidades financieras del país desatando el caos en toda la población. Fin del destripe.

Muchos son los temas que toca “American Gods” a lo largo de sus capítulos, quizás el más destacable sea el propio título de la serie, que habla de América, nombre de todo un continente que alberga muchos países para referirse única y exclusivamente a Estados Unidos. Es el feo vicio estadounidense de creerse el ombligo del mundo pensando que hay un abismo de terror, ignorancia y desesperación más allá de sus fronteras. La supremacía nacional de un país que relega al resto a meros sirvientes de sus deseos. Lo mismo hace con los hombres y mujeres de otras razas, especialmente la negra. A lo largo y ancho de toda la serie se recurre al maltrato que el hombre blanco ha dispensado hacia sus congéneres de distinto color de piel. Un campo abonado para todo tipo de abusos gracias al auto odio que los propios negros sienten hacia ellos mismos. Este sentimiento de autodestrucción queda maravillosamente representado de forma visual en la figura de William “froggie” James, quien fue linchado y asesinado por una turba de exaltados mientras los propios negros reían y aplaudían la acción.

Otro de los temas estrella que toca la serie es la evolución de la sociedad y sus necesidades. En reflexión del propio Odín se puede resumir que las nuevas creencias se basan en anhelos. Los nuevos dioses, representaciones del consumismo agresivo, se dedican a satisfacer y a entretener, mientras que las antiguas creencias, los cultos, se dedicaban a dar sentido a las vidas de las personas. Estos antiguos dioses, la gran mayoría de ellos ya olvidados, no resultan inmortales tal y como ellos mismos se imaginaban, pues un dios muere cuando dejan de creer en él.

 

 

American Gods” es un enorme espectáculo de entretenimiento con una visual sorprendentemente impactante. Los planos de cámaras no dejan ningún detalle fuera de campo. Las alegorías y metáforas visuales resultan muy efectivas y están apoyadas con un despliegue de efectos especiales a la altura de las grandes superproducciones cinematográficas. Valga como ejemplo los primeros 15 minutos del primer capítulo de la serie con la llegada de los Vikingos a la nueva tierra. Muchas series pecan de centrar todos los recursos en el primer y segundo capítulo para captar la atención del espectador para luego decaer cualitativamente en los siguientes episodios. Esto no ocurre con “American Gods” pues el nivel se mantiene durante toda la primera temporada con un ligero, repito, ligero descenso en la segunda temporada. La serie va destinada a un público mayor de 16 años pues no escatima en detalles escabrosos, violencia extrema, sangre a chorro, sexo a mansalva con genitales en primer plano, palabras malsonantes, lenguaje gestual y todos los extras duros y blandos que podamos pedir. Esto no hace de “American Gods” una serie chabacana, al contrario, todos estos elementos se integran a la perfección en una historia extrema que habla de dioses y su mundo, pero sobretodo retrata a las personas y sus vicios. El ritmo de la serie es bastante irregular, contiene varios capítulos de relleno que se centran en tal o cual personaje, que permite al espectador conocer sus orígenes pero sin ningún tipo de interés en el desarrollo de la historia. Sombra, Laura y Sweeney el Loco tienen sus propios capítulos, resultando el de éste último el más interesante, pero como ya he dicho, no interfieren en el desarrollo de la historia, ni siquiera en el de los propios personajes.

Los personajes están muy bien trabajados, no sólo los dos protagonistas y sus secundarios más cercanos como Laura o Sweeney. Todos los demás dioses tienen una personalidad arrolladora y magistralmente interpretados ya sea desde la contención como el Sr. Ibis, desde el histrionismo extremo como Anansi o con una sobrecarga de efectos especiales como el Sr. Mundo. Las sorprendentes evoluciones del Chico Tecnológico o de Media hacen que tengamos al mismo personaje visto desde diferentes prismas, y eso aporta variedad y sorpresa para el espectador. El propio Sr. Mundo, líder de los nuevos dioses, hace una actualización asombrosa en el primer episodio de la tercera temporada con homenaje a Robert de Niro incluida. Finalmente decir que “American Gods” nos ofrece un viaje panorámico por los Estados Unidos profundos, desde los barrios marginales de las grandes ciudades hasta el gran sur bañado por el Mississippi. Al ritmo del dixie, blues, jazz, rock clásico y country, banda sonora de un lugar y un tiempo muy concreto, los personajes evolucionan cada uno con sus propias intenciones egoístas y la interacción entre todos ellos crea verdadera magia cinematográfica. Un placer visual y narrativo delante del cual es difícil quedarse indiferente. Muy recomendada.

 


Albert Solé Jerezwww.japaniums.blogspot.com

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Oahu, la verdadera isla de la serie de televisión «Lost»

Viaje al corazón de la mejor serie de la historia

 

Podríamos considerar perfectamente que «Lost« ha sido la mejor serie de televisión de los últimos 50 años: seis temporadas, seis premios Emmy y un Globo de Oro revolucionando por completo la manera de contar historias. Detrás de su éxito podemos encontrar muchos factores, pero hoy destacamos uno muy importante, el bonito paraje hawaiano donde se grabaron gran parte de sus escenas, Oahu.

Es la primera isla de Hawái descubierta por el inglés James Cook, en 1778. Está formada por dos volcanes, Waianae y Koolau, y por un amplio valle que se encuentra entre ellos. Sin duda es un lugar paradisiaco maravilloso: agua completamente azul, arena blanca y una exuberante vegetación. Los lugares más famosos de Oahu son Waikiki (centro turístico de Hawái, que concentra el 90 % de los hoteles), Pearl Harbor (una bahía, base de la flota estadounidense que, en 1941, fue atacada por la marina japonesa) y Diamond Head (un gran cono volcánico que ofrece una panorámica impresionante de la isla).

 

Lost-oahu

 

Gracias a «Lost» se han abierto estos años nuevas oportunidades para el turismo regional, como un tour en el que los fanáticos pueden recorrer los principales puntos donde los supervivientes del vuelo vivieron sus aventuras. Hay tres tipos de visitas: una que dura dos horas y pasa por veinte escenarios, otra de cinco horas en la que se conocen treinta escenarios y, finalmente, una de ocho horas, en la que se pueden conocer las playas más bellas, la cascada oculta de la selva y las montañas Koolau.

 

 

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«Middle-Aged Mutant Ninja Turtles», nuestros héroes han envejecido

Porque todos nos hacemos mayores, incluso las Tortugas Ninja

 

¿Cómo serían las fabulosas Tortugas Ninja de la serie clásica de los años 80 si hubieran envejecido como nosotros? En el año 2020 el programa Saturday Night Live reflexionó sobre esta cuestión y se le ocurrió la idea de crear los dibujos animados «Middle-Aged Mutant Ninja Turtles». Como habréis adivinado, el sketch imagina cómo serían las Tortugas Ninja Adolescentes Mutantes si hubieran envejecido.

Como la serie animada original comenzó en 1987, nuestros viejos héroes Leonardo, Miguel Ángelo, Donatello y Rafael estarían llegando a los 50 ahora, si hubieran envejecido en tiempo real. Es una visión bastante oscura de estos coloridos héroes de dibujos animados, pero al mismo tiempo es bastante divertida.

 

 

Creadas por el dúo escritor-artista Kevin Eastman y Peter Laird en 1984, las Tortugas Ninja Adolescentes Mutantes se convirtieron en un fenómeno global a finales de los 80, a partir de las series de dibujos animados, la línea de juguetes y el éxito de taquilla de 1990. De forma infame, la serie de dibujos animados original fue rebautizada como «Teenage Mutant Hero Turtles» en el Reino Unido, debido a la preocupación de que los ninjas fueran inapropiados para los niños.

Desde entonces, ha habido tres programas más de dibujos animados de las Tortugas Ninja, así como una serie de acción en vivo y cinco películas más.

 

 

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El episodio prohibido de «Los Simpson» en streaming

¡Aunque sigue disponible en el DVD de la tercera temporada!

 

El episodio que abrió la tercera temporada de «Los Simpson» en septiembre de 1991 es, sin duda, uno de los más extraños y entrañables de toda la historia de la serie. Escrito por Al Jean y Mike Reiss y dirigido por Rich Moore, «Stark Raving Dad» —traducido en España como «Papá, loco de atar» y en Hispanoamérica como «Papá está loco»— arranca con una de esas pequeñas catástrofes domésticas que la familia Simpson sabe elevar a la categoría de arte: Bart mete su gorra roja en la lavadora junto con la ropa blanca de Homer, y el resultado es una camisa rosa que convierte a nuestro protagonista en el hazmerreír de la planta nuclear. El señor Burns, convencido de que aquel que se atreve a lucir rosa es un anarquista de pensamiento libre, ordena que Homer sea evaluado por el doctor Marvin Monroe. Bart, con su habitual irresponsabilidad, responde el cuestionario psicológico de su padre de la peor manera posible, y Homer acaba internado en un sanatorio mental.

Hasta aquí, una trama perfectamente simpsoniana. Pero entonces entra en escena el elemento que convierte el episodio en leyenda: en su celda, Homer conoce a un hombre grande, blanco y corpulento que asegura ser Michael Jackson. Homer, que desconoce por completo quién es el Rey del Pop —no le dice nada ni «Beat It», ni «Thriller», ni el moonwalk—, le cree sin reservas y establece con él una amistad genuina y desarmante. Cuando el supuesto Jackson llama a casa de los Simpson, Bart, al contrario que su padre, sí sabe quién es Michael Jackson y enloquece de emoción. La noticia se extiende por Springfield como la pólvora, y una multitud se congrega frente a la casa familiar para recibir al astro. La decepción colectiva cuando aparece un hombre gordo y anónimo es tan grande como cómica.

Lo que verdaderamente distingue al episodio, más allá del gag central, es su núcleo emocional. Lisa está a punto de cumplir años y, una vez más, Bart ha olvidado su cumpleaños por completo, absorbido por el circo de la llegada del falso ídolo. La niña, herida y digna, escribe una carta a su hermano en tono de reproche contenido. El personaje que se hace pasar por Michael Jackson escucha aquello y le cuenta a Bart que de pequeño él tampoco sabía cómo expresarle su cariño a su hermana, y que lo hacía escribiéndole canciones. Esa sugerencia desencadena uno de los momentos más recordados de toda la serie: Bart y su compañero de celda componen juntos «Happy Birthday Lisa», una canción sencilla y sincera que despierta a Lisa de madrugada y la hace llorar de felicidad. El productor ejecutivo Al Jean la señaló como uno de sus cinco momentos favoritos en la historia de Los Simpson.

El giro final revela que el hombre nunca fue Michael Jackson: se llama Leon Kompowsky, es vecino de Nueva Jersey, y adoptaba la identidad del cantante para hacer el bien y ayudar a quienes le rodeaban. Una revelación que, lejos de decepcionar, refuerza la ternura del relato.

Lo que muy pocos espectadores sabían entonces es que, en realidad, la voz hablada del personaje sí pertenecía al verdadero Michael Jackson, que participó en el episodio bajo el seudónimo de John Jay Smith por exigencias contractuales. Cuando el personaje cantaba, sin embargo, lo hacía la voz de Kipp Lennon, ya que Jackson tampoco podía ceder su voz como intérprete por cláusulas de su discográfica. La canción «Lisa, it’s your birthday» fue compuesta por Jackson durante las sesiones del álbum Dangerous, pero jamás se publicó oficialmente.

El episodio tuvo una recepción sólida en su estreno, con casi 14 puntos de audiencia Nielsen. Sin embargo, en marzo de 2019, tras las renovadas acusaciones de abuso sexual infantil contra Jackson derivadas del documental Leaving Neverland, los productores decidieron retirarlo de la circulación. James L. Brooks lo explicó con una frase que se hizo célebre: era su libro, y podían arrancar un capítulo. Desde entonces, es el único episodio de «Los Simpson» ausente de las plataformas de streaming, incluida Disney+, aunque sigue disponible en el DVD de la tercera temporada. Un episodio que nació como celebración y quedó atrapado, para siempre, entre la magia y la sombra.

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¿Es «Spider-Noir» canon en el Universo Cinematográfico de Marvel?

Una de las series Marvel más esperadas de los últimos años

 

La última apuesta de Marvel en el universo del Hombre Araña en acción real explora territorio tanto nuevo como familiar. En una entrevista con Empire Magazine, el showrunner de «Spider-Noir», Oren Uziel, explicó cómo las dos variantes de Spider-Man que interpreta Nicolas Cage difieren entre sí, después de que el actor pusiera voz a una versión similar en «Spider-Man: Into the Spider-Verse». Uziel lo describió como «un sabor diferente del personaje, aunque sigue siendo la voz de Nic.»

El creador de la serie fue muy claro al señalar que «Spider-Noir» no es una continuación de «Into the Spider-Verse». Según sus palabras, una vez que Phil Lord y Chris Miller introdujeron la idea del multiverso, cualquiera tiene permiso para tomar las cosas y hacerlas suyas. La incorporación de Ben Reilly a la trama responde precisamente a ese espíritu: crear una versión de Spider-Man que nadie había visto antes.

La serie se ambienta en los años 30 y sigue la cruzada de Ben Reilly, quien en ese contexto opera bajo el nombre de The Spider, no Spider-Man. Phil Lord y Chris Miller ejercen de productores ejecutivos, dando así el salto al universo live-action de Marvel tras el éxito cosechado con las películas animadas. La ficción también adapta a los villanos clásicos del Hombre Araña al filtro de la época, con versiones de Sandman y Electro propias de los años 30.

La llegada de «Spider-Noir» se produce el mismo año en que el trepamuros regresa a la gran pantalla, ya que «Spider-Man: Brand New Day», con Tom Holland, está prevista para el 31 de julio.

 

https://www.youtube.com/watch?v=pl8dVu5LQeU

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La tercera temporada de «Outer Range» y la negativa de Amazon

Ciencia ficción, misterio y uno de los mejores shows de Amazon

Hay series que llegan sin hacer demasiado ruido y, sin embargo, se instalan en la mente del espectador con una persistencia inquietante. «Outer Range» es una de ellas. Estrenada en abril de 2022 en Amazon Prime Video, esta producción creada por Brian Watkins combinaba el neo-western con la ciencia ficción de manera tan peculiar y personal que resultaba difícil de etiquetar, y precisamente eso era parte de su encanto.

La serie gira en torno a Royal Abbott (interpretado por un soberbio Josh Brolin), un ranchero de Wyoming que lleva toda su vida defendiendo su tierra, su familia y sus secretos. Todo cambia cuando en los límites de su propiedad aparece un vacío oscuro e insondable: un agujero que no obedece a ninguna ley física conocida y que parece conectado con el tiempo mismo. Lo que podría haber sido una simple premisa de terror rural se convierte en algo mucho más ambicioso. Outer Range es, en el fondo, un relato sobre el peso del pasado, la culpa y la imposibilidad de escapar de uno mismo.

Josh Brolin compone uno de los personajes más complejos de la televisión reciente. Su Royal Abbott es un hombre roto que intenta parecer entero, y cada gesto, cada silencio, transmite décadas de carga emocional. A su lado, Imogen Poots borda el papel de Autumn, una joven mochilera cuya conexión con el misterio se va revelando de forma escalofriante. El reparto se completa con Lili Taylor, Tamara Podemski, Lewis Pullman y Tom Pelphrey, todos aportando matices a una historia coral que no descuida a ninguno de sus personajes.

La primera temporada estableció las reglas del juego —o más bien, dejó claro que no había reglas— y conquistó tanto a la crítica como a una base de fans entregada. La segunda, estrenada en mayo de 2024, profundizó en los viajes en el tiempo, la identidad y los bucles temporales con una audacia narrativa poco común. Con un 85% en Rotten Tomatoes y una segunda temporada que dejaba abiertos hilos enormes, todo apuntaba a que la historia continuaría.

Pero no. En julio de 2024, apenas dos meses después del estreno de la segunda temporada, Amazon confirmó la cancelación. Sin explicación oficial, sin cierre narrativo, sin respuestas para los fans que llevaban dos años siguiendo el misterio. Las razones apuntan a lo de siempre: costes elevados y una audiencia fiel pero no suficientemente masiva para los estándares de la plataforma, que nunca apostó demasiado por la serie en términos de promoción.

Es una lástima mayúscula porque «Outer Range» era uno de los mejores shows de ciencia ficción de los últimos años: valiente, extraña, visualmente hipnótica y protagonizada por una actuación de Josh Brolin que merecía muchas más temporadas. Amazon tenía entre manos algo genuinamente especial, y lo dejó ir. Las dos temporadas siguen disponibles en Prime Video. Valen cada minuto, aunque duelan un poco más sabiendo que la historia no tiene final.

 

 

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«Pluribus», ¡menudo desastre Vince Gilligan!

No te creas las críticas que la alaban, estamos antes una tremenda decepción

Vince Gilligan regresa con «Pluribus», una decepcionante serie de ciencia ficción en Apple TV+ donde un virus transforma a la humanidad en seres conectados mentalmente que solo buscan la felicidad, mientras Carol Sturka, interpretada por Rhea Seehorn, permanece como una de las pocas personas inmunes a esta «plaga» de felicidad artificial. El creador de «Breaking Bad» y «Better Call Saul» abandona el territorio del drama criminal que dominó durante años para adentrarse en un postapocalipsis aparentemente amable, donde el fin del mundo no llega con zombis o destrucción nuclear, sino con sonrisas perpetuas y amabilidad inquietante en el que ya es considerado como su mayor desastre televisivo.

Lo que se presenta como una exploración filosófica sobre la individualidad frente al colectivo, la felicidad impuesta versus el sufrimiento auténtico y la pérdida de identidad en un mundo hiperconectado, resulta ser un ejercicio pretencioso que se toma demasiado en serio a sí mismo. «Pluribus» arrastra graves problemas de ritmo, una construcción del mundo que genera más cringe que intriga, y una visión ideológica profundamente estadounidense que sitúa una vez más a un personaje norteamericano como líder natural ante una crisis global. La serie, que llegó con un cien por cien de críticas positivas en Rotten Tomatoes y promesas de ser uno de los mejores estrenos del año, no cumple, ni de lejos, las expectativas generadas por el pedigrí de su creador ni justifica el misterio con el que se ha vendido al público.

Tras cerrar el universo de «Breaking Bad» y «Better Call Saul», Vince Gilligan se propuso hacer algo radicalmente diferente. El resultado es «Pluribus», una serie de ciencia ficción protagonizada por Rhea Seehorn que vuelve a situarse en Albuquerque, pero esta vez con un fin del mundo silencioso como premisa: un virus, o algo parecido a un virus, convierte a toda la humanidad en seres felices, optimistas y satisfechos, salvo a una única mujer. Carol Sturka es una escritora de novelas románticas de fantasía, una autora de best sellers que odia escribir y que se convierte en la única inmune a esta infección de felicidad. Su existencia se transforma en una anomalía incómoda para un mundo que la rodea y una pesadilla para ella misma.

 

 

La idea llevaba una década rondando la cabeza de Gilligan, quien concibió «Pluribus» durante los descansos de rodaje de «Better Call Saul». Quería explorar cómo reaccionaríamos si el mundo entero nos tratara con una amabilidad artificial, incapaz de sentir dolor o enfado. El concepto tiene potencial: la persona más miserable de la Tierra debe salvar al mundo de la felicidad. Sin embargo, la ejecución deja mucho que desear. Apple TV+ impuso condiciones estrictas para las críticas previas al estreno, prohibiendo revelar detalles específicos de la trama, lo que generó una estrategia de marketing basada en el misterio que la serie no termina de justificar.

El primer problema de «Pluribus» radica en su ritmo. Después de un primer episodio efectivo que establece la situación, la serie se arrastra durante capítulos enteros sin avanzar sustancialmente en su narrativa. Gilligan se toma su tiempo para contar la historia, desvelando el panorama completo a medida que Carol lo descubre, pero este enfoque resulta frustrante cuando la construcción del mundo genera más preguntas sin respuesta que revelaciones satisfactorias. La serie confunde el desarrollo pausado con la profundidad, y el resultado es una sensación constante de estar viendo escenas de relleno disfrazadas de momentos contemplativos.

Carol Sturka como protagonista presenta sus propios problemas. Seehorn, que deslumbró en «Better Call Saul» como Kim Wexler, se encuentra aquí con un personaje que oscila entre la antipatía y la inconsistencia. Carol es sarcástica, insegura y a veces cruel, pero no de una manera que resulte convincente o que genere empatía. Su caracterización como escritora de best sellers románticos que odia escribir suena más a construcción artificial que a desarrollo orgánico de personaje. La serie intenta presentarla como profundamente real, falible y contradictoriamente humana, pero lo que consigue es un personaje cuya única característica definitoria es quejarse constantemente de todo lo que le rodea.

El tono de «Pluribus» pretende evocar la mejor ciencia ficción clásica de los años cincuenta, esa que mezclaba desastres, extrañeza y paranoia, pero actualizada a la era de la hiperconectividad. La referencia explícita a «Contact», la película de Robert Zemeckis basada en la novela de Carl Sagan, establece unas expectativas que la serie nunca alcanza. Donde «Contact» lograba transmitir asombro cósmico y maravilla científica, «Pluribus» se queda en lo cotidiano sin conseguir que esa cotidianidad resulte particularmente interesante. El fin del mundo sucede entre cafeterías, clubs de lectura y redes sociales, pero la serie no encuentra una manera de hacer que estos escenarios mundanos generen la tensión necesaria.

Los guiños constantes a la conspiranoia digital y a los foros donde cada teoría es más absurda que la anterior funcionan ocasionalmente, pero en su mayoría resultan superficiales. Gilligan intenta aplicar el mismo cariño y sarcasmo que dedicaba a sus criminales de medio pelo en sus series anteriores, pero aquí los personajes secundarios carecen de la profundidad que caracterizaba incluso a los más pequeños roles en «Breaking Bad» o «Better Call Saul». Son bocetos que cumplen funciones narrativas específicas sin llegar a convertirse en personas creíbles.

«Pluribus» prometía ser una de las mejores series de ciencia ficción del momento, un género que vive una dudosa época dorada con producciones correctas pero no brillantes como «Fundación», «Severance» o «El Eternauta» llenando de ideas, debates y emociones las pantallas. Sin embargo, lo que entrega es un ejercicio de pretensión que confunde el ritmo lento con la profundidad, las referencias culturales con la originalidad y la ambigüedad moral con la complejidad narrativa. Gilligan demostró durante años que es uno de los mejores narradores televisivos de su generación, pero «Pluribus» sugiere que su genialidad funciona mejor en el territorio del drama criminal que conoce tan bien que en la ciencia ficción especulativa donde pretende innovar sin conseguirlo realmente.

 

 

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«Zero y el Dragón Mágico», la rareza de «Dragon Ball» en México

El grave error de doblaje

«Zero y el Dragón Mágico» fue el nombre con el que se dio a conocer la primera serie anime de la franquicia «Dragon Ball» y su respectivo primer doblaje producido en México a principios de los años 90. En este doblaje, los nombres de los personajes como Zero fueron basados de la versión estadounidense que editó la compañía Harmony Gold. De esta versión de «Dragon Ball» solo se llegaron a doblar aproximadamente 60 episodios y las películas 1 y 3 que se unieron en una sola. Los primeros cinco episodios se doblaron con base a la versión estadounidense, la cual contenía mucha censura y la banda sonora era reemplazada por la de Harmony Gold, mientras que los demás episodios eran masters japoneses sin editar, pero con el cambio de nombres a los personajes y el opening estadounidense.

Son Goku pasó a llamarse «Zero», Krilin pasó a llamarse «Cachito», Yamcha pasó a llamarse «Zedaki», entre otros. Además, los primeros episodios venían fuertemente censurados y con la banda sonora cambiada; sin embargo, desde el episodio 6 se usaron los masters japoneses así desapareciendo los cortes de escenas. Esta versión no tuvo mucho éxito, pese a que, a excepción de los cinco episodios mencionados, no tenía ninguna censura de diálogo ni escenas, solo se mantuvieron los nombres de la versión estadounidense. Se llegaron a transmitir 60 episodios de esta versión.

La traductora de «Zero y el Dragón Mágico» se enteró del éxito que tenía la franquicia cuando viajó a Europa y una vez que regresó a México, se lo informó a Rafael Rivera, quien era el director de doblaje de la serie, y le dijo que por petición del cliente tenían que cambiarle el nombre a los personajes y las traducciones porque no eran las originales. Sin embargo, Rafael no estuvo de acuerdo, ya que el mismo cliente fue el que solicitó estos nombres en primera instancia, además, esto implicaba hacer todo el trabajo de nuevo y el cliente no estaba dispuesto a pagar por ello, por lo que Rafael Rivera renunció y el doblaje de la serie fue cancelado.

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«House of Ashur», el retorno inesperado de la gran «Spartacus»

Steven DeKnight vuelve a la carga con su obra maestra

Tras 12 años de ausencia, «Spartacus» regresa con un spin-off totalment inesperado llamado «House of Ashur», de manos de la cadena estadounidense Starz. Su creador, Steven DeKnight, en una entrevista para Entertainment Weekly, aseguró que desde 2013 la cadena de televisión lo venía presionando para seguir desarrollando su universo, aunque siempre había respondido con un rotundo «no» debido a su agotamiento. «La razón por la que no dejaba de decir que no año tras año era que la serie era increíblemente difícil de hacer. Y entonces, claro, perdimos a nuestro protagonista a causa del cáncer, Andy Whitfield, lo que realmente nos desanimó a todos. Creo que necesitaba una década para recuperarme de la experiencia original, que fue maravillosa, pero agotadora y emocionalmente devastadora».

Sin embargo desde Starz no se dieron por vencidos y la enésima llamada se produjo en un momento de «vigor renovado», tal como describe DeKnight. Un sí y empezó a elucubrar qué podría pasar en la nueva temporada. Según él, fue su esposa la que le dio la idea: ¿y si Ashur no hubiera muerto? Y, a partir de aquí su mente empezó a trazar una suerte de «What If…?» con el personaje de Nick Taraby. Starz ha compartido el primer tráiler del proyecto y estamos, de nuevo, ante un universo de pan y circo repleto de sangre, músculos y acción. A continuación os dejamos con el avance:

 

 

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Rex Smith, el primer Daredevil televisivo

«The Trial of the Incredible Hulk» supuso el primer multiverso de Marvel

 

Para muchos, el mejor Daredevil que ha existido es el interpretado por Charlie Cox, sin embargo, mucho antes de que Cox o el anterior Daredevil de la gran pantalla, Ben Affleck, asumieran el papel, otro actor interpretó al superhéroe de Marvel. Más conocido por la serie de culto de los años 80 «Street Hawk», Rex Smith fue el primer Daredevil de acción real en la pantalla, dando vida al personaje por primera vez en la película para televisión de 1989 «The Trial of the Incredible Hulk». Se planeó una serie de televisión de «Daredevil» protagonizada por Smith, pero nunca se concretó, en gran parte debido a la llegada de una serie de superhéroes rival.

Rex Smith comenzó la década de 1980 con el potencial de convertirse en la próxima gran estrella, pero al final de la década parecía estar peligrosamente cerca de ser un actor olvidado. Originario de Jacksonville, Florida, Smith se dio a conocer en la industria del entretenimiento como cantante; su mayor éxito fue el sencillo de 1979 «You Take My Breath Away», pero pronto se volcó en la actuación. Smith tuvo un gran impacto en Broadway con una producción de «Grease» y rápidamente se convirtió en un ídolo juvenil en las revistas para adolescentes. Sin embargo, para la mayoría de los niños de los 80, Smith se volvería sinónimo de Jesse Mach, el policía convertido en justiciero que combatía el crimen con una motocicleta de alta tecnología en la serie de televisión «Street Hawk».

A pesar de ser un favorito de la infancia para muchos, «Street Hawk» tuvo una vida sorprendentemente corta y fue cancelada después de solo 13 episodios. La carrera de Smith en la pantalla se resintió; consiguió algunos papeles menores en cine y televisión, pero le costó conseguir papeles protagónicos. Entonces, llegó Marvel. En ese momento, era una editorial de cómics que intentaba convertirse en un imperio del entretenimiento y necesitaba un éxito. Al borde de la bancarrota en los años 80, la solución de Marvel fue adaptar su vasta colección de superhéroes a la pantalla, pero sus primeros intentos cinematográficos – «Howard the Duck» (1986), «The Punisher» (1989) y «Captain America» (1990) – no tuvieron éxito.

 

 

 

Las versiones cinematográficas de «Spider-Man», «X-Men» y «Black Panther» estaban en sus primeras etapas de desarrollo, y a finales de los 80, Marvel decidió centrar su atención en su única propiedad de acción real que había sido exitosa hasta ese momento: «The Incredible Hulk». La serie de televisión había disfrutado de altos índices de audiencia en su emisión original de 1978 a 1982 y seguía siendo popular en repeticiones.

Los actores de «The Incredible Hulk», Bill Bixby (alter ego humano del Hulk, renombrado David Banner en la serie) y Lou Ferrigno (el propio Hulk), estaban interesados en retomar sus roles. Bixby incluso había intentado producir una película para televisión de Hulk/Spider-Man a mediados de los 80, con Nicholas Hammond, quien interpretó a Spider-Man en la efímera serie de los años 70 «The Amazing Spider-Man».

A partir de 1988, The Incredible Hulk regresó a la televisión con una serie de películas para TV, pero Marvel tenía planes más grandes. La primera película, «The Incredible Hulk Returns» (1988), coprotagonizó a Eric Allan Kramer como Thor (junto con Steve Levitt como Donald Blake, el alter ego humano de Thor, omitido en las películas más recientes de Marvel).

La idea era que «The Incredible Hulk Returns» sirviera como un episodio piloto encubierto para una serie de televisión de Thor. Antes de que quedara claro que eso no sucedería, ya estaban en marcha planes similares para otro superhéroe de Marvel: «Daredevil, el Hombre sin Miedo». Al igual que Hulk, Daredevil fue una creación del legendario equipo de escritores y artistas de Marvel, Stan Lee y Jack Kirby (aunque Bill Everett también contribuyó a la creación de Daredevil). Introducido en 1964, fue el primer superhéroe ciego, con sentidos extraordinarios, que luchaba contra el crimen tanto como justiciero como abogado, bajo el nombre de Matt Murdock.

Ya se habían hecho intentos previos para llevar a Daredevil a la televisión. Angela Bowie, entonces esposa de David Bowie, intentó lanzar una serie con el personaje a mediados de los 70, con Ben Carruthers como Daredevil y ella misma como Black Widow, aunque aparentemente nunca pasó de una sesión de fotos. Más tarde, se escribió una película para televisión de Daredevil en 1983, pero nunca se produjo.

Cuando Rex Smith fue elegido como Daredevil, fue – según el propio Smith – el segundo papel de superhéroe para el que había sido considerado recientemente. El actor afirma que había audicionado para el papel principal en «Batman» (1989) y que quedó en segundo lugar: «Warner Bros me quería, Tim Burton quería a Michael Keaton, y él ganó esa discusión.»

Además de presentar a Smith como Matt Murdock/Daredevil, «The Trial of the Incredible Hulk» también marcó la primera aparición en acción real de uno de los villanos más icónicos de Marvel: Wilson Fisk, alias Kingpin. El papel fue para John Rhys-Davies, mejor conocido como Sallah en las películas de Indiana Jones y más tarde como Gimli en «El Señor de los Anillos».

 

 

Muchos fanáticos de los cómics quedaron decepcionados por las libertades tomadas con la apariencia icónica de los personajes (Daredevil no llevaba su traje rojo con cuernos, y Kingpin no tenía la cabeza rapada), pero la posibilidad de verlos en una serie continua seguía siendo emocionante, especialmente para Smith y Rhys-Davies.

Smith recuerda «The Trial of the Incredible Hulk» como «algo más que una aparición especial… era un trampolín para una serie de Daredevil. Estábamos tan emocionados, John y yo. Él también había firmado para la serie, sería mi Moriarty para Sherlock Holmes. Habría otros villanos, pero el verdadero villano que siempre estaba detrás de todo iba a ser John.»

Además de presentar las primeras versiones en acción real de Daredevil y Kingpin, «The Trial of the Incredible Hulk» también fue la primera película de Marvel en incluir un cameo de Stan Lee, apareciendo brevemente como un jurado en la secuencia del juicio (que, para decepción de muchos espectadores, resulta ser solo un sueño).

 

 

Cuando se emitió en NBC, «The Trial of the Incredible Hulk» no causó gran impacto. Las críticas fueron tibias, pero los índices de audiencia fueron altos. Esto llevó a la realización de una tercera y última película de Hulk en 1990: «The Death of the Incredible Hulk».

Lamentablemente, al igual que «The Incredible Hulk Returns» no logró lanzar una serie de Thor, «The Trial of the Incredible Hulk» tampoco logró lanzar «Daredevil». Smith sostiene que la cancelación no fue por falta de interés del público, sino por razones comerciales: CBS ya estaba trabajando en su propia serie de superhéroes, «The Flash».

En un giro irónico, «The Flash» (1990), protagonizada por John Wesley Shipp, fue un fracaso de audiencia y fue cancelada después de una sola temporada. No fue hasta 2014 que «The Flash» tuvo éxito en la televisión con Grant Gustin en el papel principal.

Finalmente, en 2015, Daredevil se convirtió en la figura central de la breve, pero aclamada era de series de Marvel en Netflix, con Charlie Cox interpretando a Matt Murdock y Vincent D’Onofrio como Kingpin.

Después del fracaso del proyecto «Daredevil», Rex Smith pasó dos años en la telenovela «As the World Turns» antes de desaparecer en gran parte del foco público. Aun así, ha seguido trabajando en el teatro musical y ha grabado más álbumes. Aunque su paso por el mundo de los superhéroes fue breve, Smith dice estar «bastante orgulloso de ser parte del universo Marvel», aunque le queda la nostalgia de lo que pudo haber sido.

 

 

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Series

«Halston», la serie de Netfix con Ewan McGregor en su estado puro

Ryan Murphy es una auténtica mina para Netflix

 

«Halston» es una brillante serie de 5 episodios de Netflix que nos narra la vida del diseñador Halston, y está protagonizada por Ewan McGregor. Creada por Sharr Whitte, producida por Ryan Murphy, y basada en la novela «Simply Halston» de Steven Gaines, fue estrenada el 14 de mayo de 2021. Lujo, sexo, estatus y fama, definen literalmente la época en la que el modisto conquistó la Nueva York de los años 70 y 80, hasta que una OPA hostil, sus adicciones y una enfermedad terminal le destruyeron su vida.

Junto a la magnífica interpretación de Ewan McGregor encontramos a Krysta Rodríguez (Liza Minnelli), Rebecca Dayan (Elsa Peretti), Bill Pullman (David Mahoney), Gian Franco Rodríguez (Víctor Hugo), David Pittu (Joe Eula), Sullivan Jones (Ed Austin), Rory Culkin (Joel Schumacher), Kelly Bishop (Eleanor Lambert) y Vera Farmiga (Adele).

Roy Halston Frowick, irrumpió en la escena de la moda en 1961, cuando Jackie Kennedy usó uno de sus sombreros para la toma de posesión de su marido, el presidente John F. Kennedy. Su fama fue tal que pasó de diseñar sombreros a diseñar prendas de ropa y, de ahí, a redefinir el mundo de la moda. Diseños muy limpios, muchas veces salpicados de cachemira, fueron sus grandes apuestas. Pasó mucho tiempo en Studio 54 y fue amigo de leyendas como Liza Minnelli, Bianca Jagger y Andy Warhol. Pero en 1983 decidió hacer una línea de ropa ‘low cost’, Halston III, que fue muy mal recibida.

Ningún gran diseñador se había atrevido a hacer esto, pensando que esta medida afectaría a la marca. Y así fue en el caso de Halston. El diseñador, tras el golpe, comenzó a perder el control de su empresa. En 1990, murió de sarcoma de Kaposi, un tipo de cáncer que a menudo se diagnostica en pacientes con SIDA.

 

VALORACIÓN MICROOCI 7/10

 

 

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