A mediados de los años ochenta, Cannon Films adquirió los derechos cinematográficos de Spider-Man por 225.000 dólares con la condición de completar el proyecto en un plazo máximo de cinco años. Lo que comenzó como una aventura excitante para llevar al icónico trepamuros a la gran pantalla se convirtió en un desfile de malentendidos, guiones descabellados y visiones creativas que distaban años luz del material original de Marvel Comics. Menahem Golan y Yoram Globus, los productores israelíes al frente de Cannon, demostraron no tener la más remota idea de quién era realmente Spider-Man, considerándolo inicialmente un monstruo terrorífico similar a un hombre lobo y más tarde como un Superman joven con distinto disfraz.
Durante casi cinco años, el proyecto pasó por múltiples directores, guionistas y reescrituras que transformaron radicalmente la esencia del personaje. Desde una versión de terror con Tobe Hooper en la que Peter Parker se convertía en una gigantesca araña peluda de ocho patas, hasta propuestas con Joseph Zito y Albert Pyun que modificaban villanos, argumentos y presupuestos en un intento desesperado por sacar adelante la producción. El proyecto acumuló millón y medio de dólares en preproducción, realizó pruebas de vestuario con Scott Leva como protagonista y llegó a tener fecha de rodaje programada para abril de 1988. Sin embargo, la quiebra de Cannon Films dos semanas antes del inicio de la filmación sepultó definitivamente una de las películas de superhéroes más extrañas que nunca llegaron a realizarse.

El Spider-Man que nunca fue: la odisea fallida de Cannon Films en los ochenta
Tras el éxito sin precedentes de «Superman» de Richard Donner a finales de los años setenta, Hollywood entendió que los superhéroes podían ser un negocio rentable en la gran pantalla. Spider-Man, el personaje creado por Stan Lee y Steve Ditko en 1962, no era extraño en la televisión. Había aparecido en las «Spidey Super Stories» del programa infantil «The Electric Company», con Morgan Freeman en el reparto, en 1974. Más tarde fue interpretado por Nicholas Hammond en el famoso serial de trece episodios de 1978, cuyos capítulos llegaron a los cines españoles bajo los títulos de «Spider-Man: El Hombre Araña», «Spider-Man: El Hombre Araña en Acción» y «Spider-Man: El Desafío del Dragón». Japón tuvo su propia serie en mayo de 1978, «Supaida-Man», en la que el lanzarredes se enfrentaba a ninjas, robots y alienígenas.
En 1983, Nicholas Hammond, Bill Bixby y Lou Ferrigno estuvieron a punto de protagonizar una película que cruzaría los caminos de Spider-Man y Hulk. No obstante, la partida del culturista a Italia para rodar una muy libre versión de Hércules desbarató todos los planes, de modo que el trepamuros tuvo que esperar. Con la película de Hammond, Bixby y Ferrigno fuera del mapa, la compañía Cannon Films, propiedad de los productores israelíes Menahem Golan y Yoram Globus, logró llegar a un acuerdo con Marvel a principios de los años ochenta. Pagarían 225.000 dólares a cambio de poder desarrollar una película sobre Spider-Man. No obstante, el acuerdo se cancelaría si el proyecto no estaba terminado en cinco años.
El problema fundamental era que en Cannon no tenían ni la más remota idea de qué tipo de personaje era Spider-Man. Lo consideraban un monstruo terrorífico, a la par de un hombre lobo, por lo que se contrató a Tobe Hooper, director de «La Matanza de Texas», y a Leslie Stevens, guionista de «Más Allá del Límite» y «Buck Rogers», para encargarse de un libreto que mostraba al icónico héroe como un científico que, accidentalmente, se convertía en una gigantesca araña peluda de ocho patas. La propuesta modificaba el origen de los poderes del héroe: a Peter Parker ya no le mordía una araña radioactiva, sino que era víctima de una radiación causada por su jefe y villano principal de la historia, el Doctor Zork. En esta versión de película de terror, Peter Parker era bombardeado deliberadamente con radiación por un científico corporativo, transformándose en un gigante híbrido de araña de ocho brazos, volviéndose tan monstruoso que rápidamente se convertía en toda una amenaza para la ciudad. Se alentaba a este Hombre Araña a liderar la raza de mutantes creada por Zork, pero se rebelaba y luchaba contra el doctor y sus malvadas creaciones.

Como era de esperar, Stan Lee reaccionó con ira y tiró el libreto a la basura. Para evitar más sorpresas de este tipo, el creador de Spider-Man desarrolló un esquema para que Ted Newsom y John Brancato, que querían llevar al cine a Nick Fury, realizaran el borrador de un guion del hombre araña con una historia que se mantuviera fiel al cómic original. Ante la desconfianza de Lee y la salida de Hooper, quien terminó dirigiendo «Invasores de Marte», «Golan» y «Globus», acudieron a los guionistas para reescribir completamente el proyecto.
Sin embargo, en Cannon Films las ideas de Stan Lee debieron entrarles por un oído y salirles por el otro. Crearon una historia en la que el Doctor Octopus obtenía los poderes en el mismo accidente que se los proporcionó a Spider-Man. Además, en esta versión, Liz Allan sería el interés romántico del protagonista en lugar de Mary Jane Watson o Gwen Stacy. Por si esto fuera poco, Menahem Golan añadió demasiados parches a una historia que cada vez se parecía menos a las aventuras de los cómics. Según palabras de Ted Newsom, Golan cogió su guión y añadió cosas que no encajaban, cosas más propias de Charles Bronson que de Peter Parker y Spider-Man. No entendía el personaje. Había una escena en la que Spider-Man le pegaba una paliza a un tipo porque miraba de reojo a una chica.
A finales de 1985, aunque ya parecía haber quedado claro que Spider-Man no era un monstruo, la opinión de Menahem Golan era que se trataba de un Superman joven con un traje distinto. Veinticuatro horas después de haber coincidido en un ascensor con el director de cine Joseph Zito, conocido por «Viernes 13: Último Capítulo» y que ya había trabajado con Cannon en dos ocasiones en «Desaparecido en Combate» e «Invasión USA», decidió dejarle al cargo de la película de Spider-Man, lo que dejaba a Tobe Hooper completamente fuera del proyecto sin que ninguna de las partes se sintiera mal por ello.

Zito entró en el proyecto con su amigo Barney Cohen como guionista. Uno de los problemas del guión de Newsom y Brancato residía en la dualidad del personaje: rescataba a alguien y entonces el mundo se le caía encima, cosa que le impedía tener citas o disfrutar del día. En el Spider-Man de Zito y Cohen, Doctor Octopus cumplía la función de villano principal. Bob Hoskins sonaba con fuerza para interpretar al villano de los tentáculos mecánicos. Su subordinado, Weiner, disparaba y mataba a un civil que no resultaba ser otro que el Tío Ben, algo que potenciaba la motivación de Peter Parker a la hora de luchar contra el crimen. Los puntos de similitud con la «Spider-Man 2» que Sam Raimi rodaría décadas más tarde, en 2004, resultaban evidentes.
De los veinte millones de presupuesto que se asignaron para la película, lo que la convertía en el proyecto más ambicioso de Cannon Films, Joseph Zito gastó un millón y medio en la preproducción, lo que conllevó nuevas reescrituras del guion. Barney Cohen se ocupaba de buscar escenarios en Italia e Inglaterra y de los efectos especiales, ayudado por el artista de Marvel Comics Nikita Knatz en los storyboards de la película. Para el reparto se pensó en nombres como Tom Cruise, que daría vida a Spider-Man, Bob Hoskins para Doctor Octopus, Katharine Hepburn y Lauren Bacall. El propio Stan Lee se mostró interesado en interpretar a J. Jonah Jameson.
Mientras peleaba por el guión con el jefe de Cannon, Zito empezó a localizar escenarios y concretar detalles de producción. Con la intención de ser lo más fiel posible al material original, el actor que se hiciera con el papel de Peter Parker no debería tener más de diecisiete años, pero también se buscaba que fuera alguien desconocido que debería someterse a un entrenamiento para convertirse en un creíble Spider-Man. Scott Leva, que había sido el modelo tomado por Marvel para algunas representaciones gráficas de Peter Parker, como la portada del cómic «The Amazing Spider-Man» número 262 llevada a cabo por Eliot Brown, sonaba con bastante fuerza para hacerse con el papel. El especialista, que llegó a ser modelo de promoción de Marvel, hizo algunas pruebas de cámara para el papel principal.

Scott Leva llegó a hacer pruebas de vestuario y caracterización, emulando poses en las que Spider-Man había sido dibujado por Steve Ditko o John Romita. Incluso se concretó un plan de rodaje específico: grabar las escenas que tuvieran lugar antes de la picadura de la araña y luego someter al actor a un programa intensivo de musculación de ocho semanas con un profesor de fitness de la UCLA, Eric Sternlicht, para ganar músculo y volumen antes de encarnar a Spider-Man con el traje completo.
Sin embargo, cuando se estaba terminando el año 1986 y se comprobó que la película no avanzaba al ritmo esperado, Cannon Films la dejó aparcada y prefirió embarcarse en la cuarta entrega del último hijo de Krypton. El episodio de Zito con «Spider-Man» terminó ese año: la productora, que empezaba a sufrir problemas financieros, le ofreció al realizador un presupuesto final de diez millones de dólares, una cantidad irrisoria para el director, que veía imposible hacer justicia tanto al personaje como al proyecto. Ese mismo año, Cannon perdió temporalmente los derechos del personaje, que fueron a parar a New World Pictures.

No obstante, «Superman IV: En Busca de la Paz», estrenada en 1987, fracasó en taquilla, lo que dejó a la compañía en una situación tan mala que, por un breve periodo de tiempo, llegó a perder los derechos de Spider-Man. En 1988, cuando los recuperó con el dinero del aliado Giancarlo Parretti, que en 1989 tomaría control de Cannon, el proyecto se había transformado en una producción de serie B con solo cinco millones de presupuesto y tantos remiendos que hacían irreconocible el trabajo de Ted Newsom y John Brancato. Golan y Globus siguieron adelante con el proyecto de la forma más económica posible.
Para entonces, Joseph Zito ya se había desentendido del proyecto, por lo que Albert Pyun, conocido por haber dirigido varias películas baratas, se puso al frente y manifestó lo poco que le gustaba el guion. Esto les llevó a reclutar a Pyun con una propuesta peculiar: dirigir a la vez «Spider-Man» y «Masters del Universo 2». Iban a rodar dos semanas de «Spider-Man», las escenas de Peter Parker antes de ser mordido por la araña radioactiva. Luego, iban a dedicarle seis semanas a «Masters del Universo 2». El actor que iba a hacer de Parker trabajaría durante ocho semanas con el programa de fitness mientras tanto. Tras acabar con «Masters del Universo 2», terminarían «Spider-Man». El estreno estaba previsto para navidades de 1989.

Pyun eligió a Don Michael Paul para reescribir el libreto, quien dejó claro que debía tratarse de una película de origen. Aunque la idea de que este filme pudiera equipararse a «Superman» de 1978 tampoco era factible, la idea era ser lo más fiel posible al material original. El villano, que en un principio iba a ser el Doctor Octopus, fue sustituido primero por el Lagarto y luego por un vampiro muy similar a Morbius. Scott Leva continuaba como favorito para el papel principal y seguía realizando pruebas.
Finalmente, el inicio del rodaje se planeó para el 24 de abril de 1988. Dos semanas antes de empezar a rodar, Cannon Films quebró, descubriendo que le debía mucho dinero a Marvel. La compañía cerró dos semanas antes del inicio de la filmación, aunque Menahem Golan seguía manteniendo en su poder los derechos de Spider-Man. Durante los siguientes años, Cannon insistió en su idea de llevar a Spider-Man al cine. Shepard Goldman, Don Michael Paul, Ethan Wiley, guionista de House y director de House II: Aún más Alucinante, y Neil Ruttenberg fueron contratados para escribir guiones que se alejaban más y más de la esencia del personaje.
Cuando llegó 1990, Carolco, el estudio independiente detrás de «Terminator 2: El Juicio Final», se hizo con los derechos de Spider-Man y James Cameron escribió un tratamiento de cincuenta páginas que encantó a Stan Lee. Lo irónico es que la propuesta del director de «Avatar» tampoco salió adelante. El trepamuros tuvo que esperar hasta 2002 para regresar a la gran pantalla de la mano de Sam Raimi, después de que James Cameron abandonara definitivamente el proyecto.

Nunca sabremos qué habría pasado de haberse rodado la película de Cannon Films, aunque no deja de resultar extraño que se embarcaran en ese proyecto cuando el recuerdo de Nicholas Hammond como «Spider-Man» en la serie televisiva aún estaba muy presente en la memoria del público. El «Spider-Man» de Cannon Films quedó como uno de los proyectos más caóticos y desconcertantes de la historia del cine de superhéroes, un testimonio de cómo los malentendidos creativos y los problemas financieros pueden condenar incluso a los personajes más populares de la cultura pop. Durante casi cinco años, múltiples directores, guionistas y visiones intentaron dar forma a una película que osciló entre el cine de terror, la acción de serie B y las aspiraciones de blockbuster, sin encontrar nunca un equilibrio satisfactorio.
La odisea del «Spider-Man» de Cannon Films representa un capítulo fascinante en la prehistoria del cine de superhéroes moderno, una época en la que los estudios aún no habían descifrado la fórmula para trasladar estos personajes a la pantalla grande con éxito. El proyecto acumuló millón y medio de dólares en preproducción, realizó pruebas de vestuario, desarrolló storyboards con artistas de Marvel y llegó a programar fechas concretas de rodaje. Sin embargo, la combinación de malentendidos sobre la esencia del personaje, problemas financieros recurrentes y una gestión caótica del proyecto condenaron la película antes de que las cámaras comenzaran a rodar.
Otra información que siempre queda relegada a un segundo papel, cuándo se habla del Spider-Man de Cannon Films es la preparación de su línea de merchandising, que nos dejó chaquetas tan molonas como la que os mostramos a continuación.

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