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[Crítica] «The Boys», cuando no todos los superhéroes son admirables

En julio de 2019 Amazon Prime Video lanzó, en exclusiva para sus abonados, la primera temporada de «The Boys», la cual consta de 8 episodios de alrededor de una hora de duración cada uno. En ella se nos presenta una ciudad de Nueva York defendida por Los Siete.

Los superhéroes siempre han sido un dechado de virtudes: bondad, fortaleza, constancia, honor, principios, empatía, justicia… Al menos así nos los han retratado las grandes editoriales como Marvel o DC Comics. Seres con poderes increíbles que se ponen al servicio del bien para defender a la humanidad de las amenazas causadas por los supervillanos, estos últimos también con grandes poderes pero al servicio del mal. Y una vez descrito al héroe carismático y al malvado ideal, horneamos el binomio perfecto para desarrollar una serie de éxito ya sea en el papel o en la pantalla.

¿Pero qué ocurriría si los héroes no tuvieran tantas virtudes? ¿Qué imagen proyectarían estos seres de luz si cayeran en los mismos infiernos que los simples mortales? ¿Qué pasaría si los superhéroes fueran un producto comercial con el que una empresa se dedica a ganar dinero alquilando sus servicios? Peor aún. ¿Qué sería de los simples mortales si estos héroes se sintieran impunes y nos miraran por encima del hombro?

Todas estas preguntas son la premisa de «The Boys«, un cómic americano publicado por el sello Wildstorm (publicado en España por Norma) con guión de Garth Ennis (The Preacher) y dibujo de Darick Robertson. El estilo de Ennis destaca por el abuso de la violencia, la abundancia de sangre y vísceras, el uso del humor corrosivo y la constancia de palabras malsonantes en sus diálogos. Con «The Boys«, Ennis nos lleva a una distopía del mundo actual donde los superhéroes existen, pero estos, lejos de ser dignos de nuestra admiración, son un compendio de las bajezas humanas más detestables: arrogantes, vagos, soberbios, drogadictos, viciosos, vanidosos, rencorosos, delincuentes… Si a todas estas cartas le añadimos el desprecio que sienten por las personas normales, obtenemos una mano ganadora para convertir la tierra en un feudo y en un coto particular de caza para estas criaturas con poderes inimaginables.

 

 

Ante el caradurismo, el poco respeto hacia las leyes y la total impunidad con la que realizan sus actos abusivos los superhéroes, se ha creado una facción de la CIA, conocida como «The Boys«, que se dedica a parar los pies a estos seres. «The Boys» está formado por un reducido número de hombres y mujeres normales que se dedican a estudiar los puntos débiles de cada uno de los superhéroes y encontrar la mejor manera de mantenerlos a ralla mediante chantaje, extorsión o, directamente eliminándolos. Por supuesto, hay que tener un carácter especial para sobrevivir en esta facción de la CIA y aguantar la presión de estar en el punto de mira de unos seres que son armas de destrucción masiva de por sí.

El sello Wildstorm, propiedad de DC Comics, viendo el carácter antisuperhéroes que estaba tomando la obra, decide cancelar «The Boys» y liberar los derechos para que otra editorial se pueda hacer cargo. Así es como a partir del volumen 7 la serie es editada por Dynamite Entertainment.

 

 

En julio de 2019 Amazon Prime Video lanzó, en exclusiva para sus abonados, la primera temporada de «The Boys«, la cual consta de 8 episodios de alrededor de una hora de duración cada uno. En ella se nos presenta una ciudad de Nueva York defendida por Los Siete. Siete superhéroes  que se han convertido en el símbolo de la metrópolis y que se dedican a defenderla de cualquier tipo de actividad delictiva. Estos superhéroes son:

Patriota: el líder visible de esta banda de justicieros. El perfecto caucásico de gran mandíbula y dentadura perfecta. Controlador y manipulador es incapaz de gestionar las frustraciones y esconde un enorme complejo de Peter Pan.

Reina Maeve: la chica del grupo y totalmente bajo la influencia de Patriota. Una mujer todoterreno dura como el granito. Fuerza, carisma y apoderamiento esconden una personalidad frágil y voluble.

 

 

A-Tren: el hombre más rápido del mundo. Su supervelocidad le ha permitido formar parte de Los Siete, pero los años no pasan en balde y la confianza en sus propias cualidades empieza a decaer, eso le ha convertido en un yonqui del Compuesto V.

Profundo: un patético personaje que está ahí por sus capacidades acuáticas y poder comunicarse con toda la fauna marina. Hombre pez, poco despierto mentalmente hablando, es el hazmerreir del grupo y objeto de bromas, su única esperanza es poder continuar formando parte de Los Siete.

Negro Oscuro: experto en armas y hábil acróbata. El ninja ideal dentro del grupo. Callado e introvertido no pierde el tiempo socializando. Seguro que guarda más de un as bajo la manga.

 

 

Translúcido: el polímero de carbono que forma su piel se endurece como el diamante a parte de desviar la luz y hacerlo invisible. Pervertido que aprovecha sus cualidades para infiltrarse en los lavabos femeninos o en las consultas ginecológicas.

Luz Estelar: la nueva incorporación dentro de Los Siete en sustitución de El Farolero. Llegada a la gran ciudad desde su pequeño pueblo natal de la América profunda, su concepto de la vida, sus principios morales y su doctrina cristiana chocan de frente ante el libertinaje y la doble moral de Los Siete.

Estos siete personajes son la punta de lanza de la corporación Vought, una empresa internacional multimillonaria que tiene a más de 200 héroes en nómina esparcidos por todo el mundo. Vought también explota los derechos de imagen de sus trabajadores realizando películas, series televisivas, parques temáticos y su propia marca personal en productos tan variados como cosmética, cereales o bebidas energéticas. La persona que dirige el cotarro y mantiene a ralla a todos estos personajes es Madelyn Stillwell, vicepresidenta de Vought. También se encarga de dirigir a un tremendo equipo humano cuyas funciones son la investigación, detección y detención de actividades delictivas; controlar la prensa y las redes sociales para hacer subir el número de fans de los héroes y su caché; tapar las más de 100 personas muertas al año que las actividades de los “supers” provocan como daños colaterales y, por supuesto, proteger la reputación de cada uno de ellos y, de rebote, el de la propia empresa.

 

 

Hughie Campbell trabaja en una pequeña tienda de electrodomésticos como chico para todo a la par que hace planes para salir de casa de sus padres e irse a vivir junto con su novia Robin. Sobre esto estaba hablando Hughie con su novia en plena calle cuando, de repente, la chica explota en un estallido de sangre y vísceras debido al impacto supersónico de A-Tren, quien no ha podido esquivarla. El shock inicial va convirtiéndose en sed de venganza a medida que van pasando los días, sobre todo al ver en las noticias como el propio A-Tren se disculpa de forma despreocupada y se escuda detrás de una mentira. Billy Carnicero se pone en contacto con Hughie al saber que este no ha aceptado el talón de 45.000 dólares que Vaught le ofrecía a cambio de su silencio. Carnicero muestra a Hughie una grabación en la que aparece A-Tren burlándose del incidente con Robin y le da la oportunidad de airear los trapos sucios de todos los superhéroes y hacerles pagar por todo el mal que han cometido. Al aceptar, Hughie entra a formar parte del equipo junto al propio Carnicero, un agente de la CIA que pertenece a una sección especial que investiga los crímenes cometidos por los superhéroes; Frenchie, un experto en armas de todo tipo; Leche Materna (LM), un afroamericano con la misma línea de pensamiento que Carnicero y, finalmente, Kimiko, una mujer con superpoderes que reniega de su condición.

Este equipo, que vigilará de cerca a los superhéroes, sobre todo a los que forman el grupo de Los Siete, irá descubriendo como son de profundas las ramificaciones de la Corporación Vought y sus ambiciones de controlar la política y el ejército. Por otro lado darán con una extraña substancia llamada Compuesto V, que parece ser el principio y el fin de las habilidades especiales de todos los superhéroes.

 

 

«The Boys» es una serie diferente de héroes, que esta vez hacen el papel de malos de la película. A ritmo de canciones pop, rock, soul, blues o punk desfilan ante nuestros ojos las escenas de acción, aliñadas con una buena dosis de efectos especiales, diálogos inteligentes y un humor no apto para todas las sensibilidades. Estos elementos son, al fin y al cabo, las grandes bazas que definen esta producción. Visualmente impecable y con una ambientación logradísima, «The Boys» sobresale por encima de otras series del mismo estilo (Agents of SHIELD, Inhumans, The Gifted) sobre todo por la mordaz crítica social que contiene. La aversión hacia las grandes multinacionales y su juego sucio. El lavado de cara que los publicistas y asesores de imagen hacen a los políticos. Los abusos y las incongruencias que existen en cualquier religión. El secretismo y el tráfico de influencias en las farmacéuticas… Las divertidas peleas y discusiones entre los propios miembros del equipo de «The Boys» son una clara muestra de cómo la cultura pop de los 80 y 90 ha inspirado a Ennis a lo largo de su trabajo y contrastan con la seriedad, el protocolo y la pompa y el boato de las escenas donde aparecen los superhéroes. Superhéroes que causaron polémica en su momento pues encontramos, en su diseño, referencias claras de muchos personajes del universo DC como Flash, Wonder Woman, Acuaman o el propio Superman. Esto también ayudó a que DC Comics cancelara la serie en su sexto volumen.

Amazon Prime Video anuncia una segunda temporada de «The Boys» que se estrenará a nivel mundial para todos sus abonados a partir del próximo 4 de septiembre. Y aunque esta segunda temporada todavía no se ha estrenado, «The Boys» se ha convertido en la niña de los ojos de Amazon pues ya se está anunciando el rodaje de una tercera tanda de episodios. Volviendo al presente, aun tenemos un poco de tiempo para ver la primera temporada e irnos preparando para la segunda que está, ya, a punto de caer. Y para los que ya la hayamos visto en su momento, no está mal darle un repaso para ver cómo fueron las cosas y que asuntos s dejaron pendientes para esta segunda tanda de episodios, la cual promete nuevas incorporaciones. ¿A que estáis esperando? ¡Corred insensatos o os arrepentiréis!

 

 


Albert Solé Jerezwww.japaniums.blogspot.com

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Oahu, la verdadera isla de la serie de televisión «Lost»

Viaje al corazón de la mejor serie de la historia

 

Podríamos considerar perfectamente que «Lost« ha sido la mejor serie de televisión de los últimos 50 años: seis temporadas, seis premios Emmy y un Globo de Oro revolucionando por completo la manera de contar historias. Detrás de su éxito podemos encontrar muchos factores, pero hoy destacamos uno muy importante, el bonito paraje hawaiano donde se grabaron gran parte de sus escenas, Oahu.

Es la primera isla de Hawái descubierta por el inglés James Cook, en 1778. Está formada por dos volcanes, Waianae y Koolau, y por un amplio valle que se encuentra entre ellos. Sin duda es un lugar paradisiaco maravilloso: agua completamente azul, arena blanca y una exuberante vegetación. Los lugares más famosos de Oahu son Waikiki (centro turístico de Hawái, que concentra el 90 % de los hoteles), Pearl Harbor (una bahía, base de la flota estadounidense que, en 1941, fue atacada por la marina japonesa) y Diamond Head (un gran cono volcánico que ofrece una panorámica impresionante de la isla).

 

Lost-oahu

 

Gracias a «Lost» se han abierto estos años nuevas oportunidades para el turismo regional, como un tour en el que los fanáticos pueden recorrer los principales puntos donde los supervivientes del vuelo vivieron sus aventuras. Hay tres tipos de visitas: una que dura dos horas y pasa por veinte escenarios, otra de cinco horas en la que se conocen treinta escenarios y, finalmente, una de ocho horas, en la que se pueden conocer las playas más bellas, la cascada oculta de la selva y las montañas Koolau.

 

 

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«Middle-Aged Mutant Ninja Turtles», nuestros héroes han envejecido

Porque todos nos hacemos mayores, incluso las Tortugas Ninja

 

¿Cómo serían las fabulosas Tortugas Ninja de la serie clásica de los años 80 si hubieran envejecido como nosotros? En el año 2020 el programa Saturday Night Live reflexionó sobre esta cuestión y se le ocurrió la idea de crear los dibujos animados «Middle-Aged Mutant Ninja Turtles». Como habréis adivinado, el sketch imagina cómo serían las Tortugas Ninja Adolescentes Mutantes si hubieran envejecido.

Como la serie animada original comenzó en 1987, nuestros viejos héroes Leonardo, Miguel Ángelo, Donatello y Rafael estarían llegando a los 50 ahora, si hubieran envejecido en tiempo real. Es una visión bastante oscura de estos coloridos héroes de dibujos animados, pero al mismo tiempo es bastante divertida.

 

 

Creadas por el dúo escritor-artista Kevin Eastman y Peter Laird en 1984, las Tortugas Ninja Adolescentes Mutantes se convirtieron en un fenómeno global a finales de los 80, a partir de las series de dibujos animados, la línea de juguetes y el éxito de taquilla de 1990. De forma infame, la serie de dibujos animados original fue rebautizada como «Teenage Mutant Hero Turtles» en el Reino Unido, debido a la preocupación de que los ninjas fueran inapropiados para los niños.

Desde entonces, ha habido tres programas más de dibujos animados de las Tortugas Ninja, así como una serie de acción en vivo y cinco películas más.

 

 

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El episodio prohibido de «Los Simpson» en streaming

¡Aunque sigue disponible en el DVD de la tercera temporada!

 

El episodio que abrió la tercera temporada de «Los Simpson» en septiembre de 1991 es, sin duda, uno de los más extraños y entrañables de toda la historia de la serie. Escrito por Al Jean y Mike Reiss y dirigido por Rich Moore, «Stark Raving Dad» —traducido en España como «Papá, loco de atar» y en Hispanoamérica como «Papá está loco»— arranca con una de esas pequeñas catástrofes domésticas que la familia Simpson sabe elevar a la categoría de arte: Bart mete su gorra roja en la lavadora junto con la ropa blanca de Homer, y el resultado es una camisa rosa que convierte a nuestro protagonista en el hazmerreír de la planta nuclear. El señor Burns, convencido de que aquel que se atreve a lucir rosa es un anarquista de pensamiento libre, ordena que Homer sea evaluado por el doctor Marvin Monroe. Bart, con su habitual irresponsabilidad, responde el cuestionario psicológico de su padre de la peor manera posible, y Homer acaba internado en un sanatorio mental.

Hasta aquí, una trama perfectamente simpsoniana. Pero entonces entra en escena el elemento que convierte el episodio en leyenda: en su celda, Homer conoce a un hombre grande, blanco y corpulento que asegura ser Michael Jackson. Homer, que desconoce por completo quién es el Rey del Pop —no le dice nada ni «Beat It», ni «Thriller», ni el moonwalk—, le cree sin reservas y establece con él una amistad genuina y desarmante. Cuando el supuesto Jackson llama a casa de los Simpson, Bart, al contrario que su padre, sí sabe quién es Michael Jackson y enloquece de emoción. La noticia se extiende por Springfield como la pólvora, y una multitud se congrega frente a la casa familiar para recibir al astro. La decepción colectiva cuando aparece un hombre gordo y anónimo es tan grande como cómica.

Lo que verdaderamente distingue al episodio, más allá del gag central, es su núcleo emocional. Lisa está a punto de cumplir años y, una vez más, Bart ha olvidado su cumpleaños por completo, absorbido por el circo de la llegada del falso ídolo. La niña, herida y digna, escribe una carta a su hermano en tono de reproche contenido. El personaje que se hace pasar por Michael Jackson escucha aquello y le cuenta a Bart que de pequeño él tampoco sabía cómo expresarle su cariño a su hermana, y que lo hacía escribiéndole canciones. Esa sugerencia desencadena uno de los momentos más recordados de toda la serie: Bart y su compañero de celda componen juntos «Happy Birthday Lisa», una canción sencilla y sincera que despierta a Lisa de madrugada y la hace llorar de felicidad. El productor ejecutivo Al Jean la señaló como uno de sus cinco momentos favoritos en la historia de Los Simpson.

El giro final revela que el hombre nunca fue Michael Jackson: se llama Leon Kompowsky, es vecino de Nueva Jersey, y adoptaba la identidad del cantante para hacer el bien y ayudar a quienes le rodeaban. Una revelación que, lejos de decepcionar, refuerza la ternura del relato.

Lo que muy pocos espectadores sabían entonces es que, en realidad, la voz hablada del personaje sí pertenecía al verdadero Michael Jackson, que participó en el episodio bajo el seudónimo de John Jay Smith por exigencias contractuales. Cuando el personaje cantaba, sin embargo, lo hacía la voz de Kipp Lennon, ya que Jackson tampoco podía ceder su voz como intérprete por cláusulas de su discográfica. La canción «Lisa, it’s your birthday» fue compuesta por Jackson durante las sesiones del álbum Dangerous, pero jamás se publicó oficialmente.

El episodio tuvo una recepción sólida en su estreno, con casi 14 puntos de audiencia Nielsen. Sin embargo, en marzo de 2019, tras las renovadas acusaciones de abuso sexual infantil contra Jackson derivadas del documental Leaving Neverland, los productores decidieron retirarlo de la circulación. James L. Brooks lo explicó con una frase que se hizo célebre: era su libro, y podían arrancar un capítulo. Desde entonces, es el único episodio de «Los Simpson» ausente de las plataformas de streaming, incluida Disney+, aunque sigue disponible en el DVD de la tercera temporada. Un episodio que nació como celebración y quedó atrapado, para siempre, entre la magia y la sombra.

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¿Es «Spider-Noir» canon en el Universo Cinematográfico de Marvel?

Una de las series Marvel más esperadas de los últimos años

 

La última apuesta de Marvel en el universo del Hombre Araña en acción real explora territorio tanto nuevo como familiar. En una entrevista con Empire Magazine, el showrunner de «Spider-Noir», Oren Uziel, explicó cómo las dos variantes de Spider-Man que interpreta Nicolas Cage difieren entre sí, después de que el actor pusiera voz a una versión similar en «Spider-Man: Into the Spider-Verse». Uziel lo describió como «un sabor diferente del personaje, aunque sigue siendo la voz de Nic.»

El creador de la serie fue muy claro al señalar que «Spider-Noir» no es una continuación de «Into the Spider-Verse». Según sus palabras, una vez que Phil Lord y Chris Miller introdujeron la idea del multiverso, cualquiera tiene permiso para tomar las cosas y hacerlas suyas. La incorporación de Ben Reilly a la trama responde precisamente a ese espíritu: crear una versión de Spider-Man que nadie había visto antes.

La serie se ambienta en los años 30 y sigue la cruzada de Ben Reilly, quien en ese contexto opera bajo el nombre de The Spider, no Spider-Man. Phil Lord y Chris Miller ejercen de productores ejecutivos, dando así el salto al universo live-action de Marvel tras el éxito cosechado con las películas animadas. La ficción también adapta a los villanos clásicos del Hombre Araña al filtro de la época, con versiones de Sandman y Electro propias de los años 30.

La llegada de «Spider-Noir» se produce el mismo año en que el trepamuros regresa a la gran pantalla, ya que «Spider-Man: Brand New Day», con Tom Holland, está prevista para el 31 de julio.

 

https://www.youtube.com/watch?v=pl8dVu5LQeU

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La tercera temporada de «Outer Range» y la negativa de Amazon

Ciencia ficción, misterio y uno de los mejores shows de Amazon

Hay series que llegan sin hacer demasiado ruido y, sin embargo, se instalan en la mente del espectador con una persistencia inquietante. «Outer Range» es una de ellas. Estrenada en abril de 2022 en Amazon Prime Video, esta producción creada por Brian Watkins combinaba el neo-western con la ciencia ficción de manera tan peculiar y personal que resultaba difícil de etiquetar, y precisamente eso era parte de su encanto.

La serie gira en torno a Royal Abbott (interpretado por un soberbio Josh Brolin), un ranchero de Wyoming que lleva toda su vida defendiendo su tierra, su familia y sus secretos. Todo cambia cuando en los límites de su propiedad aparece un vacío oscuro e insondable: un agujero que no obedece a ninguna ley física conocida y que parece conectado con el tiempo mismo. Lo que podría haber sido una simple premisa de terror rural se convierte en algo mucho más ambicioso. Outer Range es, en el fondo, un relato sobre el peso del pasado, la culpa y la imposibilidad de escapar de uno mismo.

Josh Brolin compone uno de los personajes más complejos de la televisión reciente. Su Royal Abbott es un hombre roto que intenta parecer entero, y cada gesto, cada silencio, transmite décadas de carga emocional. A su lado, Imogen Poots borda el papel de Autumn, una joven mochilera cuya conexión con el misterio se va revelando de forma escalofriante. El reparto se completa con Lili Taylor, Tamara Podemski, Lewis Pullman y Tom Pelphrey, todos aportando matices a una historia coral que no descuida a ninguno de sus personajes.

La primera temporada estableció las reglas del juego —o más bien, dejó claro que no había reglas— y conquistó tanto a la crítica como a una base de fans entregada. La segunda, estrenada en mayo de 2024, profundizó en los viajes en el tiempo, la identidad y los bucles temporales con una audacia narrativa poco común. Con un 85% en Rotten Tomatoes y una segunda temporada que dejaba abiertos hilos enormes, todo apuntaba a que la historia continuaría.

Pero no. En julio de 2024, apenas dos meses después del estreno de la segunda temporada, Amazon confirmó la cancelación. Sin explicación oficial, sin cierre narrativo, sin respuestas para los fans que llevaban dos años siguiendo el misterio. Las razones apuntan a lo de siempre: costes elevados y una audiencia fiel pero no suficientemente masiva para los estándares de la plataforma, que nunca apostó demasiado por la serie en términos de promoción.

Es una lástima mayúscula porque «Outer Range» era uno de los mejores shows de ciencia ficción de los últimos años: valiente, extraña, visualmente hipnótica y protagonizada por una actuación de Josh Brolin que merecía muchas más temporadas. Amazon tenía entre manos algo genuinamente especial, y lo dejó ir. Las dos temporadas siguen disponibles en Prime Video. Valen cada minuto, aunque duelan un poco más sabiendo que la historia no tiene final.

 

 

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«Pluribus», ¡menudo desastre Vince Gilligan!

No te creas las críticas que la alaban, estamos antes una tremenda decepción

Vince Gilligan regresa con «Pluribus», una decepcionante serie de ciencia ficción en Apple TV+ donde un virus transforma a la humanidad en seres conectados mentalmente que solo buscan la felicidad, mientras Carol Sturka, interpretada por Rhea Seehorn, permanece como una de las pocas personas inmunes a esta «plaga» de felicidad artificial. El creador de «Breaking Bad» y «Better Call Saul» abandona el territorio del drama criminal que dominó durante años para adentrarse en un postapocalipsis aparentemente amable, donde el fin del mundo no llega con zombis o destrucción nuclear, sino con sonrisas perpetuas y amabilidad inquietante en el que ya es considerado como su mayor desastre televisivo.

Lo que se presenta como una exploración filosófica sobre la individualidad frente al colectivo, la felicidad impuesta versus el sufrimiento auténtico y la pérdida de identidad en un mundo hiperconectado, resulta ser un ejercicio pretencioso que se toma demasiado en serio a sí mismo. «Pluribus» arrastra graves problemas de ritmo, una construcción del mundo que genera más cringe que intriga, y una visión ideológica profundamente estadounidense que sitúa una vez más a un personaje norteamericano como líder natural ante una crisis global. La serie, que llegó con un cien por cien de críticas positivas en Rotten Tomatoes y promesas de ser uno de los mejores estrenos del año, no cumple, ni de lejos, las expectativas generadas por el pedigrí de su creador ni justifica el misterio con el que se ha vendido al público.

Tras cerrar el universo de «Breaking Bad» y «Better Call Saul», Vince Gilligan se propuso hacer algo radicalmente diferente. El resultado es «Pluribus», una serie de ciencia ficción protagonizada por Rhea Seehorn que vuelve a situarse en Albuquerque, pero esta vez con un fin del mundo silencioso como premisa: un virus, o algo parecido a un virus, convierte a toda la humanidad en seres felices, optimistas y satisfechos, salvo a una única mujer. Carol Sturka es una escritora de novelas románticas de fantasía, una autora de best sellers que odia escribir y que se convierte en la única inmune a esta infección de felicidad. Su existencia se transforma en una anomalía incómoda para un mundo que la rodea y una pesadilla para ella misma.

 

 

La idea llevaba una década rondando la cabeza de Gilligan, quien concibió «Pluribus» durante los descansos de rodaje de «Better Call Saul». Quería explorar cómo reaccionaríamos si el mundo entero nos tratara con una amabilidad artificial, incapaz de sentir dolor o enfado. El concepto tiene potencial: la persona más miserable de la Tierra debe salvar al mundo de la felicidad. Sin embargo, la ejecución deja mucho que desear. Apple TV+ impuso condiciones estrictas para las críticas previas al estreno, prohibiendo revelar detalles específicos de la trama, lo que generó una estrategia de marketing basada en el misterio que la serie no termina de justificar.

El primer problema de «Pluribus» radica en su ritmo. Después de un primer episodio efectivo que establece la situación, la serie se arrastra durante capítulos enteros sin avanzar sustancialmente en su narrativa. Gilligan se toma su tiempo para contar la historia, desvelando el panorama completo a medida que Carol lo descubre, pero este enfoque resulta frustrante cuando la construcción del mundo genera más preguntas sin respuesta que revelaciones satisfactorias. La serie confunde el desarrollo pausado con la profundidad, y el resultado es una sensación constante de estar viendo escenas de relleno disfrazadas de momentos contemplativos.

Carol Sturka como protagonista presenta sus propios problemas. Seehorn, que deslumbró en «Better Call Saul» como Kim Wexler, se encuentra aquí con un personaje que oscila entre la antipatía y la inconsistencia. Carol es sarcástica, insegura y a veces cruel, pero no de una manera que resulte convincente o que genere empatía. Su caracterización como escritora de best sellers románticos que odia escribir suena más a construcción artificial que a desarrollo orgánico de personaje. La serie intenta presentarla como profundamente real, falible y contradictoriamente humana, pero lo que consigue es un personaje cuya única característica definitoria es quejarse constantemente de todo lo que le rodea.

El tono de «Pluribus» pretende evocar la mejor ciencia ficción clásica de los años cincuenta, esa que mezclaba desastres, extrañeza y paranoia, pero actualizada a la era de la hiperconectividad. La referencia explícita a «Contact», la película de Robert Zemeckis basada en la novela de Carl Sagan, establece unas expectativas que la serie nunca alcanza. Donde «Contact» lograba transmitir asombro cósmico y maravilla científica, «Pluribus» se queda en lo cotidiano sin conseguir que esa cotidianidad resulte particularmente interesante. El fin del mundo sucede entre cafeterías, clubs de lectura y redes sociales, pero la serie no encuentra una manera de hacer que estos escenarios mundanos generen la tensión necesaria.

Los guiños constantes a la conspiranoia digital y a los foros donde cada teoría es más absurda que la anterior funcionan ocasionalmente, pero en su mayoría resultan superficiales. Gilligan intenta aplicar el mismo cariño y sarcasmo que dedicaba a sus criminales de medio pelo en sus series anteriores, pero aquí los personajes secundarios carecen de la profundidad que caracterizaba incluso a los más pequeños roles en «Breaking Bad» o «Better Call Saul». Son bocetos que cumplen funciones narrativas específicas sin llegar a convertirse en personas creíbles.

«Pluribus» prometía ser una de las mejores series de ciencia ficción del momento, un género que vive una dudosa época dorada con producciones correctas pero no brillantes como «Fundación», «Severance» o «El Eternauta» llenando de ideas, debates y emociones las pantallas. Sin embargo, lo que entrega es un ejercicio de pretensión que confunde el ritmo lento con la profundidad, las referencias culturales con la originalidad y la ambigüedad moral con la complejidad narrativa. Gilligan demostró durante años que es uno de los mejores narradores televisivos de su generación, pero «Pluribus» sugiere que su genialidad funciona mejor en el territorio del drama criminal que conoce tan bien que en la ciencia ficción especulativa donde pretende innovar sin conseguirlo realmente.

 

 

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«Zero y el Dragón Mágico», la rareza de «Dragon Ball» en México

El grave error de doblaje

«Zero y el Dragón Mágico» fue el nombre con el que se dio a conocer la primera serie anime de la franquicia «Dragon Ball» y su respectivo primer doblaje producido en México a principios de los años 90. En este doblaje, los nombres de los personajes como Zero fueron basados de la versión estadounidense que editó la compañía Harmony Gold. De esta versión de «Dragon Ball» solo se llegaron a doblar aproximadamente 60 episodios y las películas 1 y 3 que se unieron en una sola. Los primeros cinco episodios se doblaron con base a la versión estadounidense, la cual contenía mucha censura y la banda sonora era reemplazada por la de Harmony Gold, mientras que los demás episodios eran masters japoneses sin editar, pero con el cambio de nombres a los personajes y el opening estadounidense.

Son Goku pasó a llamarse «Zero», Krilin pasó a llamarse «Cachito», Yamcha pasó a llamarse «Zedaki», entre otros. Además, los primeros episodios venían fuertemente censurados y con la banda sonora cambiada; sin embargo, desde el episodio 6 se usaron los masters japoneses así desapareciendo los cortes de escenas. Esta versión no tuvo mucho éxito, pese a que, a excepción de los cinco episodios mencionados, no tenía ninguna censura de diálogo ni escenas, solo se mantuvieron los nombres de la versión estadounidense. Se llegaron a transmitir 60 episodios de esta versión.

La traductora de «Zero y el Dragón Mágico» se enteró del éxito que tenía la franquicia cuando viajó a Europa y una vez que regresó a México, se lo informó a Rafael Rivera, quien era el director de doblaje de la serie, y le dijo que por petición del cliente tenían que cambiarle el nombre a los personajes y las traducciones porque no eran las originales. Sin embargo, Rafael no estuvo de acuerdo, ya que el mismo cliente fue el que solicitó estos nombres en primera instancia, además, esto implicaba hacer todo el trabajo de nuevo y el cliente no estaba dispuesto a pagar por ello, por lo que Rafael Rivera renunció y el doblaje de la serie fue cancelado.

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«House of Ashur», el retorno inesperado de la gran «Spartacus»

Steven DeKnight vuelve a la carga con su obra maestra

Tras 12 años de ausencia, «Spartacus» regresa con un spin-off totalment inesperado llamado «House of Ashur», de manos de la cadena estadounidense Starz. Su creador, Steven DeKnight, en una entrevista para Entertainment Weekly, aseguró que desde 2013 la cadena de televisión lo venía presionando para seguir desarrollando su universo, aunque siempre había respondido con un rotundo «no» debido a su agotamiento. «La razón por la que no dejaba de decir que no año tras año era que la serie era increíblemente difícil de hacer. Y entonces, claro, perdimos a nuestro protagonista a causa del cáncer, Andy Whitfield, lo que realmente nos desanimó a todos. Creo que necesitaba una década para recuperarme de la experiencia original, que fue maravillosa, pero agotadora y emocionalmente devastadora».

Sin embargo desde Starz no se dieron por vencidos y la enésima llamada se produjo en un momento de «vigor renovado», tal como describe DeKnight. Un sí y empezó a elucubrar qué podría pasar en la nueva temporada. Según él, fue su esposa la que le dio la idea: ¿y si Ashur no hubiera muerto? Y, a partir de aquí su mente empezó a trazar una suerte de «What If…?» con el personaje de Nick Taraby. Starz ha compartido el primer tráiler del proyecto y estamos, de nuevo, ante un universo de pan y circo repleto de sangre, músculos y acción. A continuación os dejamos con el avance:

 

 

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Rex Smith, el primer Daredevil televisivo

«The Trial of the Incredible Hulk» supuso el primer multiverso de Marvel

 

Para muchos, el mejor Daredevil que ha existido es el interpretado por Charlie Cox, sin embargo, mucho antes de que Cox o el anterior Daredevil de la gran pantalla, Ben Affleck, asumieran el papel, otro actor interpretó al superhéroe de Marvel. Más conocido por la serie de culto de los años 80 «Street Hawk», Rex Smith fue el primer Daredevil de acción real en la pantalla, dando vida al personaje por primera vez en la película para televisión de 1989 «The Trial of the Incredible Hulk». Se planeó una serie de televisión de «Daredevil» protagonizada por Smith, pero nunca se concretó, en gran parte debido a la llegada de una serie de superhéroes rival.

Rex Smith comenzó la década de 1980 con el potencial de convertirse en la próxima gran estrella, pero al final de la década parecía estar peligrosamente cerca de ser un actor olvidado. Originario de Jacksonville, Florida, Smith se dio a conocer en la industria del entretenimiento como cantante; su mayor éxito fue el sencillo de 1979 «You Take My Breath Away», pero pronto se volcó en la actuación. Smith tuvo un gran impacto en Broadway con una producción de «Grease» y rápidamente se convirtió en un ídolo juvenil en las revistas para adolescentes. Sin embargo, para la mayoría de los niños de los 80, Smith se volvería sinónimo de Jesse Mach, el policía convertido en justiciero que combatía el crimen con una motocicleta de alta tecnología en la serie de televisión «Street Hawk».

A pesar de ser un favorito de la infancia para muchos, «Street Hawk» tuvo una vida sorprendentemente corta y fue cancelada después de solo 13 episodios. La carrera de Smith en la pantalla se resintió; consiguió algunos papeles menores en cine y televisión, pero le costó conseguir papeles protagónicos. Entonces, llegó Marvel. En ese momento, era una editorial de cómics que intentaba convertirse en un imperio del entretenimiento y necesitaba un éxito. Al borde de la bancarrota en los años 80, la solución de Marvel fue adaptar su vasta colección de superhéroes a la pantalla, pero sus primeros intentos cinematográficos – «Howard the Duck» (1986), «The Punisher» (1989) y «Captain America» (1990) – no tuvieron éxito.

 

 

 

Las versiones cinematográficas de «Spider-Man», «X-Men» y «Black Panther» estaban en sus primeras etapas de desarrollo, y a finales de los 80, Marvel decidió centrar su atención en su única propiedad de acción real que había sido exitosa hasta ese momento: «The Incredible Hulk». La serie de televisión había disfrutado de altos índices de audiencia en su emisión original de 1978 a 1982 y seguía siendo popular en repeticiones.

Los actores de «The Incredible Hulk», Bill Bixby (alter ego humano del Hulk, renombrado David Banner en la serie) y Lou Ferrigno (el propio Hulk), estaban interesados en retomar sus roles. Bixby incluso había intentado producir una película para televisión de Hulk/Spider-Man a mediados de los 80, con Nicholas Hammond, quien interpretó a Spider-Man en la efímera serie de los años 70 «The Amazing Spider-Man».

A partir de 1988, The Incredible Hulk regresó a la televisión con una serie de películas para TV, pero Marvel tenía planes más grandes. La primera película, «The Incredible Hulk Returns» (1988), coprotagonizó a Eric Allan Kramer como Thor (junto con Steve Levitt como Donald Blake, el alter ego humano de Thor, omitido en las películas más recientes de Marvel).

La idea era que «The Incredible Hulk Returns» sirviera como un episodio piloto encubierto para una serie de televisión de Thor. Antes de que quedara claro que eso no sucedería, ya estaban en marcha planes similares para otro superhéroe de Marvel: «Daredevil, el Hombre sin Miedo». Al igual que Hulk, Daredevil fue una creación del legendario equipo de escritores y artistas de Marvel, Stan Lee y Jack Kirby (aunque Bill Everett también contribuyó a la creación de Daredevil). Introducido en 1964, fue el primer superhéroe ciego, con sentidos extraordinarios, que luchaba contra el crimen tanto como justiciero como abogado, bajo el nombre de Matt Murdock.

Ya se habían hecho intentos previos para llevar a Daredevil a la televisión. Angela Bowie, entonces esposa de David Bowie, intentó lanzar una serie con el personaje a mediados de los 70, con Ben Carruthers como Daredevil y ella misma como Black Widow, aunque aparentemente nunca pasó de una sesión de fotos. Más tarde, se escribió una película para televisión de Daredevil en 1983, pero nunca se produjo.

Cuando Rex Smith fue elegido como Daredevil, fue – según el propio Smith – el segundo papel de superhéroe para el que había sido considerado recientemente. El actor afirma que había audicionado para el papel principal en «Batman» (1989) y que quedó en segundo lugar: «Warner Bros me quería, Tim Burton quería a Michael Keaton, y él ganó esa discusión.»

Además de presentar a Smith como Matt Murdock/Daredevil, «The Trial of the Incredible Hulk» también marcó la primera aparición en acción real de uno de los villanos más icónicos de Marvel: Wilson Fisk, alias Kingpin. El papel fue para John Rhys-Davies, mejor conocido como Sallah en las películas de Indiana Jones y más tarde como Gimli en «El Señor de los Anillos».

 

 

Muchos fanáticos de los cómics quedaron decepcionados por las libertades tomadas con la apariencia icónica de los personajes (Daredevil no llevaba su traje rojo con cuernos, y Kingpin no tenía la cabeza rapada), pero la posibilidad de verlos en una serie continua seguía siendo emocionante, especialmente para Smith y Rhys-Davies.

Smith recuerda «The Trial of the Incredible Hulk» como «algo más que una aparición especial… era un trampolín para una serie de Daredevil. Estábamos tan emocionados, John y yo. Él también había firmado para la serie, sería mi Moriarty para Sherlock Holmes. Habría otros villanos, pero el verdadero villano que siempre estaba detrás de todo iba a ser John.»

Además de presentar las primeras versiones en acción real de Daredevil y Kingpin, «The Trial of the Incredible Hulk» también fue la primera película de Marvel en incluir un cameo de Stan Lee, apareciendo brevemente como un jurado en la secuencia del juicio (que, para decepción de muchos espectadores, resulta ser solo un sueño).

 

 

Cuando se emitió en NBC, «The Trial of the Incredible Hulk» no causó gran impacto. Las críticas fueron tibias, pero los índices de audiencia fueron altos. Esto llevó a la realización de una tercera y última película de Hulk en 1990: «The Death of the Incredible Hulk».

Lamentablemente, al igual que «The Incredible Hulk Returns» no logró lanzar una serie de Thor, «The Trial of the Incredible Hulk» tampoco logró lanzar «Daredevil». Smith sostiene que la cancelación no fue por falta de interés del público, sino por razones comerciales: CBS ya estaba trabajando en su propia serie de superhéroes, «The Flash».

En un giro irónico, «The Flash» (1990), protagonizada por John Wesley Shipp, fue un fracaso de audiencia y fue cancelada después de una sola temporada. No fue hasta 2014 que «The Flash» tuvo éxito en la televisión con Grant Gustin en el papel principal.

Finalmente, en 2015, Daredevil se convirtió en la figura central de la breve, pero aclamada era de series de Marvel en Netflix, con Charlie Cox interpretando a Matt Murdock y Vincent D’Onofrio como Kingpin.

Después del fracaso del proyecto «Daredevil», Rex Smith pasó dos años en la telenovela «As the World Turns» antes de desaparecer en gran parte del foco público. Aun así, ha seguido trabajando en el teatro musical y ha grabado más álbumes. Aunque su paso por el mundo de los superhéroes fue breve, Smith dice estar «bastante orgulloso de ser parte del universo Marvel», aunque le queda la nostalgia de lo que pudo haber sido.

 

 

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Series

«Halston», la serie de Netfix con Ewan McGregor en su estado puro

Ryan Murphy es una auténtica mina para Netflix

 

«Halston» es una brillante serie de 5 episodios de Netflix que nos narra la vida del diseñador Halston, y está protagonizada por Ewan McGregor. Creada por Sharr Whitte, producida por Ryan Murphy, y basada en la novela «Simply Halston» de Steven Gaines, fue estrenada el 14 de mayo de 2021. Lujo, sexo, estatus y fama, definen literalmente la época en la que el modisto conquistó la Nueva York de los años 70 y 80, hasta que una OPA hostil, sus adicciones y una enfermedad terminal le destruyeron su vida.

Junto a la magnífica interpretación de Ewan McGregor encontramos a Krysta Rodríguez (Liza Minnelli), Rebecca Dayan (Elsa Peretti), Bill Pullman (David Mahoney), Gian Franco Rodríguez (Víctor Hugo), David Pittu (Joe Eula), Sullivan Jones (Ed Austin), Rory Culkin (Joel Schumacher), Kelly Bishop (Eleanor Lambert) y Vera Farmiga (Adele).

Roy Halston Frowick, irrumpió en la escena de la moda en 1961, cuando Jackie Kennedy usó uno de sus sombreros para la toma de posesión de su marido, el presidente John F. Kennedy. Su fama fue tal que pasó de diseñar sombreros a diseñar prendas de ropa y, de ahí, a redefinir el mundo de la moda. Diseños muy limpios, muchas veces salpicados de cachemira, fueron sus grandes apuestas. Pasó mucho tiempo en Studio 54 y fue amigo de leyendas como Liza Minnelli, Bianca Jagger y Andy Warhol. Pero en 1983 decidió hacer una línea de ropa ‘low cost’, Halston III, que fue muy mal recibida.

Ningún gran diseñador se había atrevido a hacer esto, pensando que esta medida afectaría a la marca. Y así fue en el caso de Halston. El diseñador, tras el golpe, comenzó a perder el control de su empresa. En 1990, murió de sarcoma de Kaposi, un tipo de cáncer que a menudo se diagnostica en pacientes con SIDA.

 

VALORACIÓN MICROOCI 7/10

 

 

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